martes, 30 de septiembre de 2014

Romance entre la sesuda economía y la cálida frivolidad


Tremendo contraste entre el crepitar del fuego en su comienzo y la paz de la ceniza”  (José Luis Coll)





Lo que nos gusta una historia de amor; especialmente cuando las circunstancias son adversas, los personajes atractivos y la erótica del poder le pone la guinda. Algo así es lo que ha pasado con Isabel Preysler y Miguel Boyer. Dos polos opuestos por los que nadie apostaba, salvo para cuchichear. Poco tiene que hacer el recuerdo del ex-ministro del Gobierno de Felipe González en su labor de economista -ahora dicen que muy buena-, ni sus trabajos de consejero de Aznar y Zapatero -a pesar de sus ideas de izquierda parece ser que era escuchado con respeto por en ambas orillas- , ni siquiera otros muchos campos intelectuales en los que dicen que era experto, a la par que hombre iteligentísimo, ante la imagen del político del brazo de la también ex-marquesa de Griñón. Su matrimonio con la filipina más famosa de nuestro país es quizás el sello exótico e imborrable que despidió al enemigo número uno de Ruiz Mateos. Para ser justos, y dicho sea de paso, comparado con lo que le precedió no nos extraña el calificativo de súper que se le fue añadiendo con el paso del tiempo. Hoy, como suele ocurrir cuando alguien meritoso se va, aún van in crescendo las alabanzas hacia el asimismo ex-marido de la ginecóloga progresista Elena Arnedo.

Ningún medio de comunicación quiso perderse la imagen de la viuda llegando al tanatorio. Sobre la voz en off de la vida y milagros del hombre que reformó radicalmente la economía española, fiel por otro lado a sus principios más elementales -su oposición al Euro y a la Guerra de Irak por ejemplo-, que le llevaron a renunciar a alguno de sus importantes cargos, una y otra vez la imagen de la primera esposa de Julio Iglesias con el que fue su tercer marido o con sus hijas ya en el nuevo papel . No defraudó una vez más su imagen impecable, de gafas a los Jackie, su atuedndo de negro riguroso, y ese pelo atado en un sencilla cola que en ella se eleva a categoría de elegancia. Tiene un no sé qué esta mujer, dicen que mucho más alta de lo que aparenta a través de las pantallas y el papel cuché, que te hace desviar la mirada hacia sus ojos rasgados. Más que haber mejorado con el tiempo, suponemos que ha mejorado con las cirujías, pero aún así despide un halo de seducción , que no han conseguido identificar sus predecesoras. De ella se ha escuchado que tenía unos encantos ocultos todavía superiores a los que mostraba cuando ponía al descubierto su hueso de la elegancia.


Queda claro con esta y otras historias que los polos opuestos se atraen ; al mismo tiempo que nos hacen sospechar los aparentemente raros entresijos del destino que entre algunas personas existen más cosas en común que lo que se intuye a simple vista. A sabiendas de que nada es eterno,también tendrá algo de cierto la famosa frase de Kierkegaar: "Y el amor sólo es bello mientras duran el contraste y el deseo; después todo pasa a ser flaqueza y costumbre…".



Fotografía : ¿Qué os parece esta sortija para cuando os vistáis del color de la esperanza?. Y ya sabéis: "El que se viste de verde, con su hermosura se atreve". A elllo.... 



Baratijas de Rosa Valle.



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