martes, 7 de octubre de 2014

Aves de paso

Pies para qué los quiero, si tengo alas para volar (Frida Kahlo)

A menudo, y suspirando, una de mis queridas vecinas, ya metida en ese tiempo de descuento dice: "lo largo que se me hace un día y lo rápido que se me pasa un año". Nada más relativo que el tiempo. Hay segundos eternos y horas que pasan en un segundo. Y a medida que transcurren otoños, uno va comprendiendo mejor el empeño de muchos de quitarse alguno de encima, porque el reloj no suele correr parejo a las ilusiones. De ahí que muchas veces las cosas lleguen a destiempo. Sin olvidar que los otoños pueden volverse primaveras y viceversa según nos vayan las cosas. Luego está quien va aprendiendo bien la lección de vivir y le pone a todo su verano particular. Son esa clase de seres humanos que han sabido interiorizar el concepto de libertad mental desafiando las fuerzas externas del destino. ¡Buff... qué difícil!, a pesar de que nos aseguren que merece la pena intentarlo. También se me ocurre, a modo de otra pincelada sobre lo efímero de lo divino y lo humano,  la calificación  en dos grupos de las gentes que nos rodean: los que son flor de un día y los que llegan para quedarse. Los segundos me imagino que están dentro de esa preciosa leyenda del hilo invisible. Pero aún perteneciendo al apartado B, hay ocasiones en las que necesitamos emigrar para volver mejor. En ese caso paciencia, que bien lo dice el teorema:  "no se va quien a casa vuelve". O ese otro dicho que escucho muchas veces a mi madre: "si ye de ley, volverá..."

Con lo material ocurre lo mismo. Hace nada que hacíamos cambio de temporada en nuestros armarios, con la promesa de una primavera cálida y ya estamos de vuelta a empezar con los trapos más abrigados, aunque la moda actual hace que cada vez estén más mimetizadas las prendas de distintas estaciones. Lo mismo te puedes poner unas sandalias en enero que unas botas a mediados de agosto. 

Sin querer ser alarmista, desde la radio me llega la repetitiva noticia de que el ébola parece que ha llegado para quedarse, compartiendo actualidad con los escándalos financieros de los que solo conocemos la punta del iceberg. Nosotros preocupándonos porque nuestra cuenta bancaria siga en equibrio y otros riéndose de los ahorros ajenos. Claro que un reloj de 10.000 euros viene bien para  cualquier época... Cosas de la avaricia, tan antigua como el mundo.


Una nota de color sobre nuestra piel siempre ayuda en el empeño por ver la vida con tonalidades más alegres. Para ello qué mejor que esta original pulsera ideada por Rosa Valle y un nuevo verso de uno de los poetas más conocidos " Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar; y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán... Pero..."



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