jueves, 16 de octubre de 2014

¿Quién dijo canas?


"Ríase, levante la cabeza que el tiempo es oro y se va de prisa..."(Dyango)     
El día menos pensado, allá por los taitantos, comienzas a buscar luces más tenues para tus espejos. Las patas de gallo que antaño fueran simpáticos signos de tu expresivo rostro se multiplican últimamente como esporas. La tersa línea que enlaza el cuello con la barbilla comienza a dar signos de flacidez. Qué decir de las fastidiosas canas que hacía pocos meses apenas destacaban en tus sienes Hilos plateados empiezan ahora a invadir la raíz de tu cabello que, dicho sea de paso, ya no luce tan frondoso. Quien no tiene ojeras, detecta como el "código de barras" se hace más visible, si no ambas cosas al mismo tiempo. Es cuando comienzas a hacer acopio de cremas hidratantes y antiarrugas; nos parecen más eficaces cuanto más caras, aunque sus componentes básicos sean los mismos. En la repisa de tu aseo ya nunca más faltarán los champús revitalizantes y anticaída.  

Anatomía para abajo aún es peor. Todo se cae. Aunque los tratamientos antiedad y los ejercicios de mantenimiento de algo servirán, no se puede luchar contra natura. Nuestra tarjeta de crédito -hablo de tarjeta y sonrío pensando que las de una mayoría de lectores no serán de crédito ilimitado pero sí demasiado transparentes- no es suficiente para enganañar a determinados signos de la edad. A poco que observemos, una menopáusica no puede pasar por una veinteañera aún cuando pierda todos sus ahorros en el intento. Hablo en femenino porque siglos de esclavitud estética han hecho de la mujer la gran sufridora de los efectos del paso del tiempo, aunque en la actualidad la cosa está equiparándose a pasos agigantados.La coquetería, unida a la obsesión por el culto al cuepo, comienza a ser patrimonio de ambos sexos.

 Botox, autoimplante de grasas propias, peeling con ácido renoico, alfadroxicácidos, hilos de oro, drenaje linfático manual, presoterapia, oxígeno activo, electroestimulación, termoterapia, ultrasonido, carboxiterapia... Además de los tratamientos farmacológicos de venta libre como medicamentos o productos basados en sustancias activas (aloe vera, alga marina, baba de caracol...), ricos en oligoelementos que ayudan a eliminar grasas y a rejuvener nuestro caparazón. Como os apuntaba, no os matéis comprando cremas carísimas ni os sintáis inferiores por no poder acceder a ellas, que los componentes más eficaces están en las de poco más de un euro. Sin olvidar toda una gama de posibilidades gimnásticas como aeróbic, step, taebo, aerobox, fitness, yoga, pilates, etc... Todo un mercado en el que perdernos para restar unos añitos a los inevitables estragos de la edad, de la que comenzamos a tomar verdadera conciencia cuando los amigos de nuestro hijos nos llaman "señora".

Sin embargo, están comezando a cambiar las cosas. Ya se habla de modernidad, progreso y vanguardia acerca de las mujeres que peinan mechones grisáceos a cualquier edad. Incluso por nuestro país circula el dicho de que "las mujeres catalanas tienen más canas que las madrileñas". Algo hay de cierto, si lo analizamos históricamente,  en que las norteñas están más abiertas al progreso y menos pegadas a la esclavitud de las tradiciones.







Hablando de sacarle partido a los días, desafiando canas, arrugas y demás ,  hay tardes que son propicias para encerrarse en la cocina, sacar los huevos, el limón, el azúcar, la harina, tal vez un poquito de canela y....batir. De paso, nos olvidamos de tanto ladrón de guante blanco. No os privéis del capricho de una merienda con vuestro postre favorito -mucho mejor si es casero- ; os lo desquitáis con un cena ligerita  y nadie notará que habéis "pecado".. Por eso qué mejor despedida para hoy que la foto de unas magdalenas caseras con el mejor de los decorados... El yogur desnatado que nos espere para la más tarde .

Y ya que está la tarde nostálgica, una canción de cuando nuestras canas eran un futuro lejano:"Y echar la vista atrás y recordar dónde se encuentran mi plumier y mi compás y tus trenzas..."




Imagen 1: Nuevo y "rompedor" look, acompañado por unos preciosos pendientes de elaboración casera.

Imagen 2: Fotografía y magdalenas de Carolina Gutiérrez,con un trocito del paisaje del Parque de Redes al fondo...

2 comentarios:

  1. Mira amiga Berta, sé que hay que respetar todo, vale, pero hay cosas que no te quedas a gusto si no las dices. Y yo lo que digo es que rendir culto al cuerpo no está dentro de mis prioridades. Todos hacemos cosas para conservarnos mejor, comer menos, intentar hacer ejercicio, pero encaminado a conservar nuestra calidad de vida, los años nos quitan energías, perdemos agilidad, nos volvemos más torpes y los kilos que se cogen no son buenos para ti. También entiendo que intentes estar más majete, tener mejor estética, todos tenemos nuestro punto de coquetería, unos más y otros menos, pero la tenemos, y nos gusta que nos digan que estamos guapos.
    Pero tú lo has dicho, no se puede ir contra natura, tienes los años que tienes, eso no lo puedes cambiar. Siempre me ha llamado la atención que muchas personas al pasar los años vayan ocultando su edad, como si el tener una determinada edad fuese un hecho del que avergonzarse, algo que tengas que ocultar.
    Por eso paso de siliconas, cremitas y demás. Siempre me ha gustado lo auténtico, detesto lo postizo.
    Un saludo moza, debes de tener un pozo en tu casa lleno de inspiración,no paras. Pues no pares, si es lo que te gusta, que muchos lo agradeceremos

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  2. Gracias. A veces me planteo parar, pero los dedos se me van solos. Buena o mala, la escritura es mi pasión... Y, mientras haya alguien que lea lo que escribo merecerá la pena. En cuanto a lo de la belleza todos tenemos nuestro concepto hecho,y de algún modo nos "componemos" de acuerdo con ese concepto. Pero,aunque suene cursi, lo guapo de la gente es de interior a exterior,no al contrario. Pero bueno, un poquitín de rimel, en nuestro caso, siempre ayuda...

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