lunes, 20 de octubre de 2014

Tiempo de calabazas

"Te juzgué melón y me saliste calabaza"

Desde que Halloween llegó a nuestras vidas la asociación mental que hacemos de la calabaza -un fruto de los menos populares quizás por su relación con el rechazo y la pobreza- cambió de forma notable. De ahí que ahora sea una de las protagonistas  en las decoraciones de los meses de octubre y noviembre, a la vez que nos acerca a ecos de espíritus y almas en busca de paz. Hasta en la gastronomía empieza a tener su lugar preferente, fuera del conocido cabello de ángel y del relleno para las morcillas.

Tradicionalmente se entiende por dar calabazas al rechazo hacia alguien que solicita amores. El origen de la expresión se remonta a la antigua cultura griega, donde se consideraba la calabaza como un fruto antiafrodisíaco, con lo que era lógico relacionarla con el repudio  amoroso. También en los monasterios de la Edad Media algo debían de sospechar de este fruto porque se utilizaban sus pepitas en las cuentas de los rosarios para alejar pensamientos lascivos. Cuenta además Gonzalo Correas en su "Vocabulario de refranes y proverbios" que hace unos siglos, los que aprendían a nadar se ayudaban de calabazas a modo de flotadores bajo los brazos.Cuando ya eran capaces de desplazarse sin ellas en el agua las echaban a un lado.

Por otra parte, esta fruta de dimensiones considerables, tiene fama de ser muy aparente por fuera pero poco densa y sabrosa por dentro, en contraposición con su pariente cercano el melón, símbolo de fecundidad, abundancia y lujo; especialmente si es combinado con unas lonchas de buen jamón.

Después del repaso, no es de extrañar que la historia de la pobre calabaza en la que habían convertido el carruaje de Cenicienta y sus posterior transformación en lujosa carroza desembocara en un final de cuento de lo más prometedor...

Visto que, con fecuencia, todo tiene un trasfondo insospechado, no dudéis en que el detalle más insignificante puede transformar vuestro día en un cuento de hadas...







Fotografía 1: Preparando el paisaje para la noche del miedo y el misterio por excelencia.

Fotogafía 2: Colgantes para devolverles la seducción hasta a  las mismísimas calabazas.

Fotografía 3: Primer plano del colgante étnico de cuero y pasamanería de zamat.

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